Andrón Ego
en la última semana
Cuando llegamos todo pintaba bien, un lugar que se veía acogedor y relativamente vacío.
Al entrar se tardaron en tomarnos la orden, cabe aclarar que el lugar estaba vacío. Después de que por fin tomaron nuestra orden, le pedí carta de bebidas sin alcohol (que se tardó años en llevármela y le tuve que recordar). Es una mala práctica no llevar ese menú porque te dejan ver que solo les interesa que consumas alcohol.
Al llegar la comida, no miento, llevaron unos sushis de piel de salmón que parecían hechos para un niño de 5 años y lo peor es que a lo último que sabían era a salmón.
Las bebidas era lo único rescatable.
Por dos rollos tamaño normal, un rollo miniatura, dos bebidas y unas gyozas fueron en total más de $1500.
No regresaría a este lugar, le pondría menos de una estrella. Mal servicio, mala relación calidad-precio y menú muy simple.