Alexéi Oliva
Hace 4 meses
De vez en cuando uno se encuentra sorpresas inesperadas y esta fue una de ellas. Llegué aquí sin buscarlo e incluso sin buscar un lugar de comida japonesa y fue una experiencia bastante buena.
El lugar está bellamente decorado, acorde a un lugar japonés con predominancia en la madera y lo zen; a su vez ambientado con música japonesa tradicional. Muy bien.
En cuanto a la comida, a pesar de que la carne de platillos se me hizo algo chica y la de sushi bastante amplia, te reciben con un sunomono con algas y fideos fríos de sabor ligero a soya el cual estaba muy bueno.
Pedí de entrada también el hiyayakko que es tofu (que me pareció más estilo coreano por lo extra firme) con cebollín, algas y katsuoboshi que también me encantó, y pedí la orden de gyozas de camarón que me parecieron bien a secas, las hubiera preferido más fritas tipo age gyoza.
De platos fuerte pedí el tempura mixto que tenia un muy buen sabor, bien sazonado y frito. También probé el kakiage udon y tenía un muy buen caldo y unos fideos con buena firmeza y buen sabor.
Ya no llegue al postre pero en general me parece un buen restaurante japonés aunque con poco de izakaya. De precio lo sentí un poco alto pero con muy buen sabor.
Le agregaría platos como el kare udon, platos de soba y el clásico tonkatsu.