Manuel Vidaurre
Hace 2 meses
La atención fue muy buena. Nuestro mesero, Fernando, a pesar de estar a tope de trabajo, siempre sonrió y hasta se dio tiempo de bromear. El camarón colosal nos quedó a deber; las vieras, en cambio, estaban muy bien logradas. El solomillo con foie estaba correcto, aunque le faltó sutileza, y el pulpo al mojo canario se pasó bastante de sal.
Estábamos celebrando por adelantado nuestro aniversario (7 de septiembre) aprovechando que vinimos a ver Despertares al Auditorio Nacional, y Oscar Cano tuvo un gesto impecable: nos invitó unas copas de cava y, sin que lo pidiéramos, quitó el pulpo de la cuenta. Cerramos con una tarta basca de gloria, perfectamente acompañada de cappuccinos un broche de oro.
En general, una buena experiencia con un servicio sobresaliente, aunque esperaba un poco más del nivel culinario.