Daniel Garcia
Hace 1 mes
Después de varias semanas de haber visto el restaurante en la plaza Miyana, decidimos probarlo y celebrar un cumpleaños ahí. Lamentablemente, la experiencia no fue la mejor. El concepto de llevar la gastronomía coreana a una zona comercial es interesante, pero la comida resulta bastante insípida. En particular, el Pho tiene un sabor plano en comparación con otros lugares, y aunque el Kimchi Jjigae no está mal, definitivamente no es el mejor.
Además, quisimos complementar la visita con el karaoke, pero desde el inicio la información fue confusa y poco clara. Primero nos mencionaron que el costo era de $1,000 MXN por hora, con la opción de usar ese monto en consumo de cocteles, o que al comprar una botella se regalaba una hora. Sin embargo, fueron muy insistentes con las llamadas para confirmar la reservación, lo cual se sintió incómodo.
Al final, después de las dos horas reservadas, nos entregaron una cuenta con condiciones distintas a las que habían ofrecido. Dijeron que, como no consumimos entre 15 y 18 cocteles (número que ni siquiera estaba definido), debíamos pagar tanto las horas del karaoke como las bebidas, olvidando lo que se nos explicó al inicio. Finalmente, el capitán de meseros Omar nos apoyó para respetar las condiciones originales, lo cual agradecemos, pero la experiencia en general no fue lo que se espera de un restaurante de este nivel.