Luis Fernando Franco
Hace 4 meses
Caro, pero vale la pena. Empecemos por el servicio, en serio ¿Por qué no pueden ser así todos los restaurantes? Conocen sus platos a la perfección, te recomiendan cosas que no son lo más caro del menú, están súper al pendiente de ti, pero no son empalagosos, un servicio de primerísimo nivel.
Y de la comida ni hablar, buenísimo todo, voy de lo menos a más:
- El café. Está tirándole a malo, la verdad, un espresso sin alma, y eso fue lo único criticable de todo
- La crema de almejas (clam chowder) excelente sabor, pero consistencia pobre, aún así buena
- La carne (que exigente me he vuelto) b pedimos el Rib Eye mantequilla, una delicia, aunque tampoco único
- Los postres ¡Que maravilla! Pedimos el de plátano y el de chocolate. Mucho mejor el de plátano, pero el de chocolate también delicioso
Y el campeonísimo de la tarde, y no lo esperaba...
El Mac & Cheese trufado. Que delicia, el sabor del aceite de trufa en su punto, no dominaba, pero daba ese sabor espectacular y único. De hecho, creo que tan solo por eso, justifica una visita.
Otra cosa que me gustó mucho, es que, a diferencia de muchos restaurantes hambreados cuando pides una botella de agua simple no te traen la Evian de 200 pesos la botella (que en este lugar estaría adecuada), te traen una muy correcta Ciel. Entienden que el negocio no está en clavarle la cuenta al cliente y eso también se agradece.
Finalmente, la mesa que nos dieron con una muy bonita vista, llegamos a las 1430, así que no había mucha gente aún