Mike H
Hace 1 mes
Fui a probar un lonche. El precio no es desorbitado, pero la presentación hace que parezca caro: el bolillo es pequeño, aunque lo cargan bien de carne, deja la sensación de que uno recibió menos de lo que pagó. En otros lugares, por el mismo costo, obtienes un pan más grande. Tal vez valdría la pena usar un pan del mismo tamaño, pero más vistoso, que dé mejor satisfacción visual.
El acompañamiento de zanahorias resulta extraño, sobre todo en un lonche de pastor. Además, tienen un sabor similar al de la salsa de torta ahogada, lo que no termina de dejar buen recuerdo en boca. Si se busca dar un extra, una alternativa más práctica y hasta más económica serían los totopos: ayudan a aprovechar lo que se cae del lonche y suelen ser mejor recibidos por los clientes.
En cuanto al servicio, solo dos personas mostraron amabilidad; el resto se sintió distante o poco cordial, lo que baja la experiencia.
Sobre la comida: los tacos cumplen, la carne está bien, sin nada que destaque especialmente. Las promociones también cumplen, probablemente pensadas en equilibrar el costo de la renta de la zona, que es elevada.
En resumen, el lugar tiene bases sólidas —la carne y los precios están dentro de lo esperado—, pero hay detalles en la presentación, el acompañamiento y el trato que marcan la diferencia entre un lugar correcto y uno al que dan ganas de volver con gusto.