Eduardo Carvajal
Hace 1 mes
Es difícil ponerle una etiqueta a eso que llaman gastronomía “elevada” porque implica tener un “paladar refinado / entrenado” que siendo sincero, no sé si tengo.
Aun así, lo poco que he vivido me alcanza para formarme una opinión.
Pujol no es un lugar que se pueda comparar con otros restaurantes de cocina mexicana, y aunque la tentación es grande, te invito a no hacerlo. Aquí se busca combinar ingredientes de altísima calidad con técnicas muy pulidas, sin soltar del todo el folclor. Puede parecer difícil justificar el precio, pero es una experiencia que —al menos una vez— vale la pena vivir. El mole madre, en especial, lo deja claro.
Te aseguro que (y quizá esto no te encante) todo lo que pruebes será único. No es una experiencia de confort, es una experiencia que te reta… y que, sin exagerar, cambia la forma en que percibes la gastronomía.
Como recomendación prueba su omakase o menú de tiempos , no intentes modificar nada de cómo te lo den , haz muchas preguntas , el staff sabe muchísimo y es muy atento . Nosotros pedimos un omakase de tacos y no dejamos de hablar de cada platillo por horas .
Pujol te da esa sensación como cuando entras a un museo de arte , en donde algunos cuadros conectan mejor que otros contigo , algunos te hacen dudar lo que sabes y otros simplemente no entiendes porque son tan famosa (“eso lo pudo haber hecho un niño” - podrías decir).