Jose Yompian
Hace 10 meses
Es la cuarta vez que visito este restaurante y siempre he disfrutado mucho de la comida. Lamentablemente, esta vez (sábado 26 de abril, 1:30 p.m.) la experiencia no fue igual. A pesar de que el restaurante estaba vacío, la que parecía ser la gerente de turno estuvo durante una hora gritando a los meseros, lo que hizo que mi almuerzo no fuera nada relajante. Por suerte llevé audífonos y pude aislar un poco el ruido, pero el ambiente se sentía muy tenso. Los meseros estaban visiblemente incómodos; en ellos no vi ningún problema, sino todo lo contrario. La gerente gritaba porque no se había aplicado una promoción en una bebida, y luego empezó a discutir temas como la organización de mesas para las 6 p.m. y otros detalles que, si supiera que hay clientes presentes, no debería estar ventilando de esa forma. Incluso escuché a los meseros comentar que no les daban suficiente tiempo para comer, que no salían a su hora y que le tenían miedo. Al final, cuando llegaron más personas, la gerente dejó de gritar. Me quedó claro que podrá saber mucho de servicio al cliente en teoría, pero no logró ofrecer un ambiente tranquilo: no se le ocurrió mejor idea que gritar junto a donde yo estaba.
Definitivamente, regresaré solo cuando haya más gente; ¡nunca más temprano!