Restaurante y Establecimiento en Ciudad de México
Mog Bistro es un restaurante un establecimiento ubicado en Ciudad de México.
Con una calificación de 4.5/5 basada en 9127 opiniones, somos uno de los establecimientos mejor valorados de la zona.
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Este lugar ofrece entrega a domicilio, tiene opción para llevar y permite consumo en el lugar.
Es un lugar muy acogedor los platillos son muy abundantes muy buenas porciones y el precio es bastante razonable para el tamaño de los platillos muy buena relación precio excelente para ir con amigos o en pareja en un ambiente cálido y acogedor. Los platillos rondan alrededor de los 220 pesos aproximadamente por lo que te gastas alrededor de $300 por persona incluyendo bebida. No es necesario reservar como tal sin embargo se recomienda sobre todo en días de temporada alta o fechas festivos
Nos gustó mucho el lugar, todo lo que pedimos estuvo rico. El único detalle fue el pad thai, que venía muy picante y no lo advertían; siendo clientes de afuera, sería ideal que pregunten si uno lo quiere con picante o no. Al final no pude disfrutarlo del todo. De resto, todo excelente. El postre de merengue con helado de lychees y salsa de frambuesa estaba delicioso, 10/10. También probamos un cóctel con mezcal llamado Mezcladito, bastante fuerte pero rico. Muy buen ambiente y lindo lugar.
Excelente restaurante. He sido cliente desde hace muchos años y la experiencia siempre ha sido sobresaliente. La variedad y calidad de los platillos es excelente, y constantemente incorporan opciones nuevas que nunca decepcionan. Recomiendo mucho el mil hojas de matcha y cualquier platillo con pescado crudo, siempre muy fresco. Los fines de semana suele llenarse bastante, por lo que es mejor llegar temprano.
Está muy rico el ramen, tiene buenos precios y buena cantidad de platillos. El ambientes está muy padre la verdad, solo que paso algo... Pagamos y nos debían de dar 50 pesos de cambio, el mesero ya los había dado por ganados porque tardo mucho en darnos el cambio, tengo la costumbre de dar propina pero primero me deben de dar el cambio y no paso así xD aún así está padre.
La experiencia comenzó con el ramen de mantequilla, un platillo cuyo nombre ya anticipaba un perfil graso, pero aun así sorprendió por lo desbalanceado de su sabor: la mantequilla dominaba por completo, opacando el resto de los ingredientes. Aunque no fue un mal plato, definitivamente no destacó ni se convirtió en uno de los mejores momentos de la noche. Como entrada pedí panes y gyozas, cuya salsa fue uno de los aciertos del lugar. Ligera, con toques cítricos y un delicado matiz de limón, resaltó muy bien la textura de las piezas y aportó frescura al conjunto. El onigiri, en cambio, dejó mucho que desear. En un plato donde el arroz debe ser protagonista, se presentó seco y dorado, sin permitir que su calidad brillara. Los sabores, nuevamente, resultaron demasiado fuertes y poco equilibrados, lo que rompió la armonía que uno esperaría de esta preparación tradicional. Afortunadamente, la velada cerró con lo que sin duda es la joya del lugar: el mil crepas de matcha. Un postre excepcional, con una crema perfectamente balanceada y un sabor a té verde claro, elegante y sin amargor. El emplatado acompañaba el nivel del sabor, con frutas frescas y un crumble que aportaban textura y contraste. Simplemente imperdible: no se puede abandonar el establecimiento sin probarlo.
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