Presentación
- Ubicado en Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, Mattea es un restaurante de comida italiana con una calificación promedio de 4/5. Se encuentra en un rango de precios medio.
Restaurante y Establecimiento en Ciudad de México
Mattea es un restaurante un establecimiento ubicado en Ciudad de México.
Con una calificación de 4.3/5 basada en 401 opiniones, somos uno de los establecimientos mejor valorados de la zona.
Enlaces internos por categoría y ubicación para encontrar alternativas relacionadas.
Este lugar ofrece entrega a domicilio, tiene opción para llevar y permite consumo en el lugar.
Es una excelente opción si te gusta la comida Italiana. El personal es muy amable siempre y la atención de Jesús Hernández siempre impecable. Hoy nos recomendaron in plato de temporada de hongos con parmesano y trufa y estaba espectacular. Lo recomiendo muchísimo.
Mattea lomas de Chapultepec Este lugar es singular ya que por estar enclavado en el corazón de las lomas de Chapultepec se vuelve muy aspiracional lo que hace que comentan tremendos errores. Pequeño en su interior y con una cuantas mesas en su terraza y otras más en la banqueta no es muy cómodo. Su decoración es una cava de 100 botellas que nunca te ofrecen. La carta es realmente corta y tiene una selección con opciones limitadas. A un lado tienen una pequeña pizzería de donde te pueden traer una de sus especialidades gourmet. La verdad es que dieron demasiadas explicaciones de por qué si o por qué no se puede pedir la pizza lo que no fue cómodo. La mesa es pobre sin chiste y completamente desnuda. Ofrecen una muy pequeña cortesía de un dip y un crocante y nada más, no pan, no servicio, nada de nada. Su vajilla si es diferente y singular y lamentablemente no se luce con un emplatado que la pueda resaltar. Los cubiertos si están de lagrima. Los meseros son amables pero poco experimentados ya que son muy jóvenes y todo el tiempo cometen errores básicos. Los platillos si duda tienen materia prima de primera calidad pero son menos que individual en su porciones que rayan en ser insuficientes por su escasea. El sabor es delicado, bueno y honra la calidad de los ingredientes. Los postres muy malitos y sin comentarios Inodoros,incoloros, insaboros e intrascendentes. En general no vale lo que cuesta pues es caro siendo muy de enmedio para abajo, más aún con excelentes lugares en la zona que le compiten en todo y lo superan en más. En mi escala general del 1 al 10 alcanza un 6.0 y es un lugar al que definitivamente no me gustaría regresar.
La pizza caccio e pepe estuvo excelente, volvería solo para pedirla. La focaccia estaba bien pero pudieron haber calentado mejor el pan y pesto pudo haber tenido más sazón. El ambiente es también muy bueno.
La comida esta deliciosa, la pasta la hacen ahi, lo que hace que este exquisita. Las porciones son perfectas para no quedarte con hambre, ni para salir con el pantalón desabrochado. LASTIMA por el servicio. Mucho que desear. La hostest haciéndonos caras por pedir mesa adentro cuando.estaban vacias y llevabamos reservacion. Los meseros muy poco atentos, la mesa de junto, dos de Los comensales tuvieron que mover la mesa ellos mismos, y los meseros solo los veían. Nuestro mesero no conocía ni los vinos qué tenían en su carta de vinos, y mucho menos servirlo. Y luego ni ofrecerse a rellenar las copas. Nos.dijeron qué no había sorbete de mango, por lo que se eligió de limón y al final si llevaron el de mango. De verdad, necesitan capacitar a su gente. La comida es muy buena para que la experiencia se pierda por el servicio.
Perdido en el fin de Lomas, Mattea es un restaurante pequeño, pero con una carta bien seleccionada. Llegando vi a los comensales de junto emocionadísimos con una pizza. Pregunté cuál era y me dijeron que era del restaurante de junto, Ostería Mattea, donde sí pueden pedir del menú de Mattea, pero no al revés (¿?). Total, de entrada pedimos un plato de aceitunas buenazo y nos recomendaron encarecidamente un camembert con arúgula y, se supone, trufa. Nunca vi la trufa, pero sí vi el (ora sí encarecido) cobro de $410 por el queso. Sí estaba bueno, pero no bueno-nivel-cuatrocientos-pesos-por-trufa-inexistente. También nos ofrecieron una focaccia ($65), bastante decente pero yo no la hubiera cobrado. De platos fuertes pedimos tres pastas: spaguetti alle vongole (almeja portuguesa y vino blanco) —bueno, pero no repetiría; un tagliatelle al ragú toscano, muy decente también, y un ESPECTACULAR maltagliati (como mini-laminitas de lasaña) al pesto de pistache. Si tuviera que regresar, sería sólo por ese pesto, y me ahorraría lo demás. El pesto sí me atrevo a decir que es el mejor que he probado en la Ciudad. Como comentario al margen, pero sé que les encanta el chisme, te ofrecen parmesano con un rallador medio exótico con el que se cae la mitad del queso y se desperdicia todo. De postre pedimos un profiterol “enorme” para compartir, que sólo diré que no es la primera vez que alguien me miente con algo enorme. Bueno, no espectacular. El servicio muy atento (aunque no les perdone los 400 pesos del camembert). La carta de vinos a precios muy decentes. Nos recomendaron un syrah sangiovese muy bueno y de precio no tan descarado. En resumen, sí regresaría, pero me ahorraría las recomendaciones del menú secreto.
Tus sugerencias ayudan a mantener la información actualizada y útil para todos.