Isra García
Hace 1 mes
Llegamos a Matisse Condesa por recomendación de dos grandes amigos, Vanessa y José, quienes aseguraban que aquí se comen las mejores enchiladas de Ciudad de México. No puedo compararlas con muchas más, pero sí puedo decir que me han dejado alucinado: sabrosas, auténticas y generosas.
La experiencia fue redonda desde el principio. El trato recibido por Sergio y Luis Mejías fue impecable: cercanos, serviciales y atentos a cada detalle, incluso disculpándose por una pequeña demora en el servicio, algo que dice mucho de la calidad humana y profesionalidad del equipo.
Probamos:
• Tres enchiladas, extraordinarias.
• Jugos verdes, frescos y revitalizantes.
• Dos conchas caseras: una de nata/mantequilla y otra de chocolate, ambas de un nivel altísimo.
• Y un detalle inolvidable: me regalaron un pan de muerto, que probé por primera vez y que me fascinó.
El lugar es acogedor y artístico, con un ambiente cálido que transmite sensación de casa y familia. Eso es lo que más me impactó: no solo la comida, sino la manera en que te acogen y te cuidan.
Veredicto:
Matisse Condesa es mucho más que un restaurante: es un espacio donde se combina lo mejor de la cocina mexicana con una atención que deja huella.
De las mejores experiencias que he tenido en CDMX.
Volveré sin dudarlo.