Maru Camarena
Hace 3 semanas
No siempre los primeros lugares son los mejores, pero Juni-ko sin duda se coloca en el top 3. El lugar tiene un encanto especial: privado, escondido detrás de otro restaurante, lo que le da un aire exclusivo. La barra ofrece una gran variedad que sorprende: desde salmón escocés y neozelandés, lubina, akami y chutoro, hasta kampachi, hirame e itoyori. La calidad del pescado es impecable, las porciones están bien logradas y la preparación respeta el sabor natural, realzado con el toque justo de acompañamientos. El servicio es excelente y el ambiente íntimo convierte la experiencia en algo memorable.
Eso sí: no se puede esperar que sea económico. Los precios son elevados, pero corresponden a la calidad y la propuesta que ofrecen.