Sophia
Hace 1 mes
La comida es muy rica, no es tu típico menú de restaurante japonés. Cuentan con opciones más tradiciones e interesantes que amplían tu paladar a nuevas experiencias culinarias. En lo personal los postres son mi parte favorita, el cheesecake de frutos rojos, el de fresas, el pudín, el mochi…. Todos son verdaderamente espectaculares y valen mucho la pena. El servicio es muy bueno, el personal es atento y amable. El tiempo de espera por los alimentos es poco. Algo muy característico es que al entrar todo el personal grita “bienvenidos” en japonés. La atmósfera es muy agradable, en la noche ponen velas en la mesa, hay jazz de fondo a un nivel moderado que te permite conversar. El restaurante en sí es bonito. En general es un gran lugar para una cita, ir a cenar con amigos o familia.