María Inés Garibaldi
Hace 2 semanas
Dado que Google maps decide que esto es solo un restaurante y no acepya mi solicitud de declararlo sitio de interés histórico va acá mi reseña que no tiene nada que ver con el restaurante y mucho con esta bellísima casa. Las estrellas, lo aclaro, van para el edificio, en el restaurante no comí por ende no puedo opinar al respecto.
La Casa de los Azulejos fue construida durante la época virreinal, y se la conoce por este nombre debido a su cubierta de azulejos de talavera poblana que recubren la fachada exterior del edificio y hacen de esta obra una de las más bellas joyas de la arquitectura civil del barroco novohispano. La que vemos actualmente es producto de la fusión de dos propiedades.
A lo largo de los siglos tuvo diferentes usos y dueños, uno de ellos fue quien mandó a recubrir la fachada con los azulejos poblanos que vemos actualmente y otras mejoras. Desde principios del siglo XX es la casa matriz de una conocida cadena de cafés, restaurantes y tiendas departamentales en México: los almacenes Sanborns, quienes se convirtieron en los propietarios.
Se sabe que la construcción original fue levantada en el siglo XVI, y que en realidad se encuentra conformada por la unión de dos casonas señoriales.
Entre las obras de arte que alberga el palacio en su interior, destacan el mural titulado Omnisciencia del muralista José Clemente Orozco, que abarca la pared norte de las escaleras principales de acceso al segundo nivel. Otro de los murales que sobresalen es el que se pintó en las paredes del primer nivel, y que corresponden a las paredes del patio principal, el cual lleva el título de Pavorreales, y fue realizado por el artista húngaro Pacologue.
En 1931 el edificio fue declarado como monumento nacional de México. Asegurando preservar el inmueble como una hermosa muestra del patrimonio de México.
El interior a pesar de haber sufrido modificaciones para adaptarlo a variados usos, no es por tal motivo menos digno de admirarse. Destaca principalmente el gran patio central, fue adaptado para su uso como patio del restaurante, destacando sus esbeltas y grandes columnas estriadas intercalando un saliente de follaje trabajo en la cantera. Dichas columnas sostienen las vigas de madera de los corredores y columnas del segundo piso.
Otro de los elementos que destaca es la escalera, no menos dignos de atención, son los salones ubicados en el primer nivel, uno de ellos, el que corresponde al salón principal del Jockey Club, el cual fue restaurado, recobrando los trabajos de las molduras y yeserías tanto de las paredes como del techo. Así también, destaca el elevador, uno de los primeros en la ciudad.
Muchos mitos roden a esta casa, lo cierto es que es de una belleza apabullante, que es de acceso gratuito y pueden pasar horas recorriéndola sin necesidad de consumir o comprar algo en la tienda. Tanto el recorrido por la planta baja, la admiración de los murales subiendo por la escalera y desde los balcones en el piso superior que mira hacia el patio central (abarrotado de gente comiendo), recorrer los salones del piso superior e incluso asomarse por alguno de sus balcones son experiencias valiosas. Y los invito a hacerlo, no se arrepentirán.