Comandante del Colesterol
Hace 1 mes
Caldos Reisi es como esa película que todo el mundo te dice que es buenísima y cuando la ves, te quedas mirando los créditos preguntándote si fuiste tú el que no entendió o si todos están mintiendo. La comida es tan regular que parece preparada por un chef cuyo único talento es llegar puntual.
El caldo Reisi, la joya de la corona, debería ser una experiencia mística, algo que te deje soñando con volver a probarlo una vez mas. En cambio, es un tibio recordatorio de que la vida es corta y no hay segundas oportunidades para un mal primer sorbo.
Los demás platillos son igual de memorables que la letra pequeña de un contrato de celular. Nada emociona. Irónicamente, el mejor momento de la comida fue el flan napolitano: dulce, suave, perfecto. El único motivo por el que pensé en quedarme un minuto más fue para pedir otro.
Eso sí, el lugar está impecablemente limpio y el servicio excelente, tiene un área de juegos infantiles que casi te hace olvidar que tu caldo necesitaba terapia intensiva de sabor. Perfecto si quieres distraer a los niños mientras tú te preguntas por qué no fuiste al lugar de caldos que está a unos pasos y que, honestamente, debería estarles dando pesadillas y haciéndolos competir.