Restaurante y Establecimiento en Ciudad de México
Bulla Condesa es un restaurante un establecimiento ubicado en Ciudad de México.
Con una calificación de 4.4/5 basada en 711 opiniones, somos uno de los establecimientos mejor valorados de la zona.
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Este lugar ofrece entrega a domicilio, tiene opción para llevar y permite consumo en el lugar.
La comida es Espectacular, Buena Selección de Vinos y El servicio Bueno. No dejes de pedir: Las costillas de cordero *Al Punto*, el Pulpo a la Gallega y el mejor PAN Tomate que he probado en restaurantes españoles en Mx. Peeeero deberian invertirle a un Dj, un gran lugar con excelente ambientacion lo mandan al carajo con su playlist de música "moderna" libre de derechos, no me quede a la sobre mesa debido a q la hora y cacho q estuve pareció q siempre estuvo la misma estúpida canción.
Este restaurante tiene un mobiliario muy cómodo y el servicio es muy eficiente , con respecto a la comida hay platillos ricos y otros regulares , de los que probamos podemos decir que la ensalada y las croquetas de jamón fueron lo mejor están ricas y nos recordaron el sabor español , en cuento a la tortilla de patata de sabor estaba regular y la sirvieron tibia 😖, las papas bravas no estaban ricas les faltaba sal y el aderezo no era como el de las originales estaba muy condimentado , en cuanto a la bebida probé el tinto de verano y estuvo muy malo porque estaba muy rebajado y para nada tenía el sabor del tinto de España , en cuanto a los precios hay algunos que corresponden a lo que ofrecen y algunos muy elevados.
Es un buen sitio para comer y tomar algo. Sus platos son de gran sabor destacados por denotar el origen de estos. "Un rincón de España en el corazón de la ciudad, este restaurante nos transporta a la península ibérica. La iluminación cálida y acogedora, con lámparas de hierro forjado y un ambiente relajante. Los colores terrosos y los tonos cálidos dominan el espacio, mientras que los detalles decorativos, añaden un toque de autenticidad. La música suave y el aroma a tapas frescas completan la experiencia, haciéndote sentir como si estuvieras en una estrecha calle de Sevilla o Barcelona."
Ya tenía mucho tiempo queriendo conocer Bulla, todos los fines de semana está ATASCADO (por años) y como me queda a la vuelta de mi casa dije "hoy es el día"... no fue el mejor día, quiero creer. La comida es punto y aparte. Muy rica, pero muy cara, considerando el tamaño de las porciones. Las lentejas con todo te levantan de la muerte de lo riquísimas, así como el estofado de callos. Los postres, que probamos tres, muy ricos también. Últimamente traigo una obsesión con la tarta vasca y la de Bulla es una delicia. Ahí va lo malo: • ya mencioné las porciones. Poquito de todo permite comer mucho, pero hay de poquitos en poquitos. Me pedí piquillo relleno en tapa y lit me llegó un bocadito que luego tuve que racionar para que me alcanzara para dos pedacitos de pan. Literal un bocado y por 75 pesos aprox, no sé si valga la pena. Igual la fabada: deliciosa, pero cara para la cantidad de comida que llega a la mesa. • El lugar es un bunker. Nos sentamos hasta el fondo del restaurante, buscando huir del frío, pero incluso en la entrada no hay señal de celular y no te ofrecen el WiFi ni por error. • Al final tuvimos una situación muy desagradable al pagar y no sirvió ninguna de sus terminales, al grado de salirnos a la puerta a ver si ahí sí funcionaba: tampoco. 15 minutos ahí parados para que termináramos pagando en efectivo, porque ninguna, en serio NINGUNA de sus terminales funcionaba y empezaban a tener comportamientos muy sospechosos, como querer llevarse la tarjeta y arrugar los vouchers de la terminal inmediatamente después de que salieran, sin entregárnoslos para confirmar que eran "error de sistema" o algo similar. • Sospechamos que no sirven bien los digestivos. El de mi papá se veía muy reducido (considerando que el tamaño de la copa era standard) y el mío sabía más aguado de lo normal (lo tomo con hielos). • Tuve que pedir que bajaran la música. Mi papá tiene problemas de audición, pero incluso para mí me pareció disruptivo el volumen para el lugar tan pequeño donde estábamos sentados. Se ve que tienen sus consumidores habituales, muchas cosas lo justifican. Tal vez vuelva una segunda ocasión a ver si cambia la experiencia.
Un lugar muy bonito, cómodo y por si fuera poco se come delicioso. Si quieren probar diferentes platillos, sin duda pueden optar por tapas o medias raciones. Hagan reserva.
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