Carlos B
Hace 4 meses
La oferta gastronómica fue simplemente atroz y a precios exorbitantes. Cenamos en el restaurante Bistro, ubicado en el tercer piso, y éramos la única mesa, lo cual ya decía mucho. Pedimos una pizza de $400 pesos que fue, sin exagerar, la peor pizza que he probado en mi vida. Cualquier pizza de Domino's es infinitamente superior.
Pero el abuso no terminó ahí. Cada bebida costaba $300 pesos y eran de una calidad ínfima, prácticamente sin alcohol. ¡Ese precio es lo que cuesta una botella entera! Y un refresco, algo tan básico, te lo cobraban a $100 pesos. Para rematar, pedimos un cheesecake de $200 pesos que no era ni una rebanada; era un diminuto círculo que se comia de un bocado.
No me importa pagar bien por calidad, pero lo que viví fue un abuso inaceptable y un robo descarado. Es indignante que se aprovechen así de los clientes,