Eduardo Borrego
Hace 2 años
Un lugar netamente nacional que exuda "mexicanidad" por todos lados, con los 3 grandes gallos de México (Negrete, Solís y por supuesto, Infante).
Ambiente de fiesta y atención muy amable y cordial del staff que labora en el restaurante.
Platillos perfectamente seleccionados para el agrado de todos los paladares (incluso el de los extranjeros que visitan el país), y todos ellos cocinados a la perfección con ingredientes de primera calidad.
Hay para escoger de variedad de sabores (enchiladas, enmoladas, tortas ahogadas, etc.), cada quien "elige su veneno".
Enclavado en el corazón de la ciudad, no pueden dejar de visitar éste lugar, el cual recomiendo ampliamente.