Alexander Marrero
Hace 3 meses
Pésima experiencia, cero privacidad y sin flexibilidad
No recomendaría este hotel. Las habitaciones tienen puertas compartidas con las demás, lo que significa que se escucha absolutamente todo, incluso las conversaciones más mínimas de las habitaciones contiguas. Para empeorar la situación, había perros ladrando constantemente, lo que hizo imposible descansar.
La presión del agua en la ducha es casi inexistente, lo que hace que bañarse sea una molestia. Además, en el lobby no aceptan ni tarjetas ni efectivo, y no permiten hacer modificaciones en la reserva para mejorar la habitación. La falta de cooperación del personal solo empeoró la experiencia. No volvería ni lo recomendaría.
Agradezco su respuesta, pero me veo en la obligación de aclarar que sí intentamos comunicarnos con ustedes durante nuestra estancia para reportar los inconvenientes, y nunca obtuvimos respuesta. No fue por falta de comunicación de nuestra parte, sino por la ausencia total de seguimiento de parte del establecimiento.
Desde el primer día se reportaron problemas de ruido excesivo, perros ladrando sin parar, baja presión del agua y la incomodidad con el sistema de reservas y pagos. Sin embargo, nadie nos ofreció una solución ni se nos brindó asistencia en ningún momento, a pesar de que se contactó a través de los canales disponibles.
Como cliente, esperaba al menos un gesto de interés o disposición para ayudar, lo cual no ocurrió. Por eso reitero mi valoración: la experiencia fue muy negativa y no recomendaría este lugar.