Alejandro Zúñiga Bolívar
Hace 1 mes
Visitar el Ángel de la Independencia fue, para nosotros, encontrarnos con uno de los símbolos más emblemáticos y céntricos de Ciudad de México. Más allá de su valor histórico y monumental, se convirtió en un punto de referencia constante durante el viaje: como optamos por el Turibús, el Ángel era, una y otra vez, nuestro lugar de ubicación, de encuentro y de partida.
Y eso le dio un sentido adicional a la experiencia. Fue una alegría constatar que este monumento no solo recuerda la fortaleza y la historia de los mexicanos, sino que también puede funcionar como un verdadero enclave para el visitante: un referente práctico en la ciudad, y al mismo tiempo un homenaje que impone respeto y admiración.