Jorge Eduardo Ballesteros
Hace 2 meses
La técnica de masaje fue más bien una experiencia de tortura. Utilizaron los codos con excesiva presión, generando únicamente dolor, sin lograr descontracturar los músculos. He recibido masajes fuertes en otros lugares, pero con técnica y propósito; aquí, en cambio, parecía que solo buscaban lastimar.
Para empeorar la experiencia, llegamos puntuales y nos hicieron pasar tarde, finalizando antes de tiempo. De la hora prometida, apenas recibimos unos 45 minutos, los cuales se sintieron como una sesión de puro dolor y nada de relajación.