Luisa Fernanda Parra
Hace 2 semanas
El lugar es hermoso; he ido varias veces y siempre se respira mucha paz y espiritualidad. La experiencia durante la eucaristía fue muy especial, especialmente para mi mamá, quien quedó muy feliz.
Sin embargo, es importante estar muy pendiente de las pertenencias, ya que hay muchísima gente y también personas pidiendo limosna o inventando historias para generar lástima y obtener dinero. Conviene ir con precaución y atención.
Un punto negativo es la tiendita dentro de la Basílica. La atención es pésima, el trato es poco amable y en algunos casos grosero. Llama la atención porque, siendo un lugar religioso, uno esperaría más empatía y cordialidad. Además, hay muchos productos en exhibición que están agotados, lo cual genera frustración. Paradójicamente, el trato en las tiendas de afuera es mucho mejor. Este problema fue solo en la tienda, no en el resto del recinto.
En general, la Basílica es un lugar que vale totalmente la pena visitar por su valor espiritual y cultural, pero recomiendo ir con precaución, especialmente si se visita con adultos mayores, y tener paciencia si se entra a la tienda.